ENSUEÑO NEGRO DEL ÁFRICA MÍA


 

El arca que con su palabra ha esculpido Yesenia Escobar, no es para conocer el mundo sino para que su mundo siga navegando. Al abordar, más vale que sus oídos estén prestos a entender el canto y el llanto del tambor de los orishas, del djembé, del balafón. Usted no tendrá tiempo de dormir, pues los otros viajeros, que son permanentes, se encargarán de mantenerle vivo. Para que tenga una somera idea, le enumero algunos de sus acompañantes: la casa con todos sus abandonos y con todas sus riquezas; muchos árboles silenciosos con la historia del hombre; la noche despertando a la mitad del mundo y durmiendo a la otra; akanforá, la risa del abuelo. Por último, le reitero que usted, hombre o mujer, no podrá dormir porque encontrará el cuerpo límpido de una mujer de ébano, orgullosa de su raza, de su historia y, sobre todo, de ser una mujer capaz de escribir la historia del viento.

No me cabe la menor duda de que todos los mares están a favor de esta arca.

Enrique Alegría Dulcamara. 

Bogotá, abril 13 de 2016.

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