Condorquídea
Mi ave milenaria,
con sus sienes grises,
levanta su cuello,
y, con mirada de cíclope,
despierta en tu mano.
Con lento y firme vuelo
se desliza entre tu brazo y tu hombro.
Inventa palabras de fuego,
las susurra a tu oído…
Tu rosa profunda, de sienes rubias,
Se abre, infinita, vigorizando al sol,
Y derrama, sobre mí,
A Venus, tallada en lis,
Con aroma exclusivo de flora universal.
Fénix y rosa fundidos,
Rosa lúbrica,
Cuerpos entrelazados,
Música teobólica....
Silencio cómplice y plácido.



Comentarios
Publicar un comentario